sábado, 21 de enero de 2017

Día 8. ¿CAUTIVOS EN EL ARCA?


Por: Misael Asarias Reyes Bonilla

TEXTO BIBLICO GENESIS 8:

14. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. 15. Entonces habló Dios a Noé, diciendo: 16. Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. 17. …y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense…. 18. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. 20. Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar… 21. Y percibió Jehová olor grato;…”

El diluvio empezó el día diecisiete del mes segundo del año seiscientos, el arca reposo sobre el monte Ararat el día diecisiete del mes séptimo. El día primero del mes diez, se descubren las cimas de los montes y el día primero del mes primero del año seiscientos uno, se secaron las aguas y Noé “quito la cubierta”
A los veintisiete días del mes segundo, “se secó la tierra” (7: 10 – 8: 22) entonces dijo Dios a Noé: “Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos” 
Cuando Dios creó a la primera pareja, el primer mandamiento que les da es: “fructificad y multiplicaos” (1: 28)
La fructificación y la multiplicación,  siempre ha estado en el corazón de Dios. La misma creación habla de esa característica. Crear los cielos y la tierra en seis días, fue producto de una intensa actividad. De la misma manera, quiere que sus hijos sean fructíferos y se multipliquen.
Cuando Noé sale del arca, el mandamiento que le da Dios es: “Vayan por la tierra, fructifiquen y multiplíquense”. Es decir nuestro Dios se caracteriza por la acción. Siempre invita a sus hijos a ensanchar las tiendas, a ampliar los espacios, a conquistar territorios. Dios quiere que sus hijos se muevan, que no estén estáticos. La iglesia  esta llamada a movilizarse, el creyente en particular, debe hacer lo propio. No fuimos creados para el ocio, fuimos creados para una misión y debemos asumirla con responsabilidad. A sus discípulos Jesús les dijo: “Id por el mundo…” (Mat 28: 19)  Ellos asumieron con fidelidad esta tarea. El apóstol Pablo era incansable en predicar la Palabra.
¿Se ha dado usted cuenta de las megas iglesias que existen hoy en diferentes partes del mundo? Iglesias a todo dar. Con todo el confort y la comodidad de un hotel cinco estrellas. Iglesias de puertas cerradas, con butacas acolchadas, aire acondicionado a toda máquina para que la gente esté tranquila y el calor no los moleste. Iglesias con circuitos cerrados de televisión, con guardias de seguridad. Con razón las gentes no quieren salir del arca porque afuera el sol es sofocante y hay inseguridad y gentes indeseables.
Hay muchos que se desvelan por pertenecer a estas iglesias, pero las congregaciones pequeñas, no le interesa en absoluto. Esas “iglesitas” donde la pasión es la evangelización y donde el calor es tremendo, las sillas son de madera y la gente es adultas, esa congregación, no les llama la atención.
Pero recordemos: Ya la cubierta ha sido quitada, y hay que salir. ¡Salgamos del arca de la comodidad, del, lujo, y de la prosperidad!
Que ya los campos están listos para la siega 




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